Gazal 243

بوی خوش تو هر که ز باد صبا شنید
از یار آشنا سخن آشنا شنید

ای شاه حسن، چشم به حال گدا فکن
کاین گوش بس حکایت شاه و گدا شنید

خوش می‌کنم به بادهٔ مشکین مشام جان
کز دلق‌پوش صومعه بوی ریا شنید

سر خدا که عارف سالک به کس نگفت
در حیرتم که باده‌فروش از کجا شنید

یا رب کجاست محرم رازی که یک زمان
دل شرح آن دهد که چه گفت و چه‌ها شنید

اینش سزا نبود دل حق‌گزار من
کز غمگسار خود سخن ناسزا شنید

محروم اگر شدم ز سر کوی او چه شد؟
از گلشن زمانه که بوی وفا شنید؟

ساقی بیا که عشق ندا می‌کند بلند
کان کس که گفت قصهٔ ما هم ز ما شنید

ما باده زیر خرقه نه امروز می‌خوریم
صد بار پیر میکده این ماجرا شنید

ما می به بانگ چنگ نه امروز می‌کشیم
بس دور شد که گنبد چرخ این صدا شنید

پند حکیم محض صواب است و عین خیر
فرخنده آن کسی که به سمع رضا شنید

حافظ، وظیفهٔ تو دعا گفتن است و بس
در بند آن مباش که نشنید یا شنید

Quien percibió tu grato aroma en el viento del este
oyó del amigo conocido una palabra conocida.

Rey de la hermosura, pon los ojos en el estado del mendigo,
que este oído ha escuchado muchos relatos de rey y mendigo.

Perfumo el olfato del alma con vino de almizcle,
pues del que viste manto en el convento olió a hipocresía.

El secreto de Dios que el gnóstico caminante no dijo a nadie,
me asombra de dónde lo oyó el vinatero.

Señor, ¿dónde hay un confidente de secretos, para que un momento
el corazón explique lo que dijo y cuánto escuchó?

No merecía esto mi corazón, que cumple con lo que debe:
oír una palabra impropia de quien lo consolaba.

Si quedé privado del extremo de su calle, ¿qué importa?
¿Quién percibió jamás aroma de fidelidad en el rosal del tiempo?

Copero, ven, que el amor pregona en voz alta:
«Quien contó nuestra historia también la oyó de nosotros.»

No es de hoy que bebemos vino bajo el manto;
cien veces oyó este asunto el anciano de la taberna.

No es de hoy que bebemos vino al son del arpa;
muchas edades han pasado desde que la cúpula del cielo oyó este son.

El consejo del sabio es puro acierto y el bien mismo;
dichoso quien lo escuchó con oído conforme.

Hafez, tu deber es decir la oración, y nada más;
no te ates a si la oyó o no la oyó.

Te ha llegado una señal conocida de alguien a quien amas. Te ha dolido una palabra dura que le oíste, pero no esperes del mundo una fidelidad perfecta. Cuenta tu secreto solo a alguien de confianza. Escucha el consejo de los sabios con oído dispuesto, y haz tu parte, que es la oración y la buena voluntad, sin atarte al resultado.