Gazal 267

ای صبا گر بگذری بر ساحل رود ارس
بوسه زن بر خاک آن وادی و مشکین کن نفس

منزل سلمی که بادش هر دم از ما صد سلام
پر صدای ساربانان بینی و بانگ جرس

محمل جانان ببوس، آن‌گه به زاری عرضه دار
کز فراقت سوختم ای مهربان فریاد رس

من که قول ناصحان را خواندمی قول رباب
گوش‌مالی دیدم از هجران که اینم پند بس

عشرت شب‌گیر کن، می نوش کاندر راه عشق
شب‌روان را آشنایی‌هاست با میر عسس

عشق‌بازی کار بازی نیست ای دل! سر بباز
زان که گوی عشق نتوان زد به چوگان هوس

دل به رغبت می‌سپارد جان به چشم مست یار
گر چه هشیاران ندادند اختیار خود به کس

طوطیان در شکرستان کامرانی می‌کنند
و از تحسر دست بر سر می‌زند مسکین مگس

نام حافظ گر برآید بر زبان کلک دوست
از جناب حضرت شاهم بس است این ملتمس

Viento del este, si pasas por la orilla del río Aras,
besa la tierra de aquel valle y perfuma de almizcle tu aliento.

La morada de Salma, a la que van de nosotros cien saludos a cada instante,
la verás llena de voces de camelleros y del sonido de la campana.

Besa la litera de la amada, y luego expón con lamento:
«Me he quemado por tu ausencia, bondadosa, ven en mi auxilio.»

Yo, que llamaba a la palabra de los consejeros son de rabel,
recibí tal tirón de orejas de la separación que esa lección me basta.

Festeja hasta el alba y bebe vino, que en el camino del amor
los que andan de noche tienen trato con el jefe de la ronda.

El juego del amor no es cosa de juego, corazón; juégate la cabeza,
que la pelota del amor no se golpea con el mazo del capricho.

El corazón entrega de buen grado el alma al ojo ebrio del amigo,
aunque los sobrios no dieron a nadie su libre albedrío.

Los loros gozan de su ventura en la tierra del azúcar,
y de pesar la pobre mosca se da golpes en la cabeza.

Si el nombre de Hafez sale en la lengua de la pluma del amigo,
de la corte de Su Majestad el rey me basta esta petición.

Tu corazón está con una persona o un lugar lejano, y tienes un mensaje para ella: envíalo. No escuchaste los consejos, y la separación te ha dado una lección dura. El amor no es un juego y no llega a ninguna parte por simple capricho; hay que jugárselo todo. Otros disfrutan del éxito mientras tú miras con pesar, pero te basta con que esa persona te recuerde.