Gazal 94
زان یار دلنوازم، شکری است با شکایت
گر نکتهدان عشقی، بشنو تو این حکایت
بیمزد بود و منت، هر خدمتی که کردم
یا رب مباد کس را، مخدوم بیعنایت
رندان تشنهلب را، آبی نمیدهد کس
گویی ولیشناسان، رفتند از این ولایت
در زلف چون کمندش، ای دل مپیچ کآن جا
سرها بریده بینی، بیجرم و بیجنایت
چشمت به غمزه ما را، خون خورد و میپسندی
جانا روا نباشد، خونریز را حمایت
در این شب سیاهم، گم گشت راه مقصود
از گوشهای برون آی، ای کوکب هدایت
از هر طرف که رفتم، جز وحشتم نیفزود
زنهار از این بیابان، وین راه بینهایت
ای آفتاب خوبان، میجوشد اندرونم
یک ساعتم بگنجان، در سایهٔ عنایت
این راه را نهایت، صورت کجا توان بست؟
کش صد هزار منزل، بیش است در بدایت
هر چند بردی آبم روی از درت نتابم
جور از حبیب خوشتر، کز مدعی رعایت
عشقت رسد به فریاد، ار خود به سان حافظ
قرآن ز بر بخوانی، در چارده روایت
De aquella amiga que consuela el corazón tengo gratitud con queja;
si entiendes las finuras del amor, escucha este relato.
Sin paga ni agradecimiento fue todo servicio que hice;
Señor, que nadie tenga un amo sin bondad.
A los rends de labios sedientos nadie les da agua;
se diría que quienes reconocen a los santos se fueron de esta tierra.
No te enredes, corazón, en su rizo como lazo, que allí
verás cabezas cortadas sin culpa ni delito.
Tu ojo, con un guiño, bebió nuestra sangre, y lo apruebas;
querida, no está bien amparar a quien derrama sangre.
En esta noche negra perdí el camino de la meta;
sal de algún rincón, oh estrella de la buena guía.
Por dondequiera que fui, no creció sino mi espanto;
cuidado con este desierto y este camino sin fin.
Oh sol de las hermosas, me hierve el interior;
dame cabida una hora a la sombra de tu cuidado.
¿Cómo imaginar un final a este camino,
que tiene más de cien mil etapas en su comienzo?
Aunque me quitaste la honra, no apartaré el rostro de tu puerta;
más vale agravio de la amada que miramiento del pretencioso.
El amor acudirá en tu auxilio, aunque tú, como Hafez,
recites el Corán de memoria en las catorce lecturas.
Tu servicio y tu esfuerzo no han sido apreciados, y te duele. Has perdido el camino en la oscuridad y buscas un guía; pide a Dios dirección. El camino es largo y la prisa no ayuda. No te apartes de la puerta en la que has puesto el corazón. Lo que te salvará es el amor y la sinceridad, no el saber ni las pretensiones.