Gazal 242: Ven, que ha llegado el estandarte del rey victorioso
بیا که رایت منصور پادشاه رسید
نوید فتح و بشارت به مهر و ماه رسید
جمال بخت ز روی ظفر نقاب انداخت
کمال عدل به فریاد دادخواه رسید
سپهر، دور خوش اکنون کند که ماه آمد
جهان به کام دل اکنون رسد که شاه رسید
ز قاطعان طریق این زمان شوند ایمن
قوافل دل و دانش که مرد راه رسید
عزیز مصر به رغم برادران غیور
ز قعر چاه برآمد به اوج ماه رسید
کجاست صوفی دجال فعل ملحدشکل
بگو بسوز، که مهدی دین پناه رسید
صبا بگو که چهها بر سرم در این غم عشق
ز آتش دل سوزان و دود آه رسید
ز شوق روی تو شاها بدین اسیر فراق
همان رسید کز آتش به برگ کاه رسید
مرو به خواب که حافظ به بارگاه قبول
ز ورد نیم شب و درس صبحگاه رسید
Ven, que ha llegado el estandarte del rey victorioso;
el anuncio del triunfo y la buena nueva han alcanzado al sol y a la luna.
La hermosura de la fortuna quitó el velo del rostro de la victoria;
la perfección de la justicia acudió al clamor de quien pide reparación.
La esfera gira ahora dichosa, que ha venido la luna;
el mundo alcanza ahora el deseo de su corazón, que ha llegado el rey.
De los salteadores de caminos quedan ahora a salvo
las caravanas del corazón y del saber, que ha llegado el hombre del camino.
El amado de Egipto, a pesar de sus hermanos celosos,
salió del fondo del pozo y alcanzó la altura de la luna.
¿Dónde está el sufí de obras de Anticristo y aspecto de hereje?
Dile que arda, que ha llegado el Mahdi, amparo de la fe.
Viento del este, di lo que me ha sobrevenido en esta pena de amor,
del fuego del corazón ardiente y del humo de los suspiros.
Del anhelo de tu rostro, oh rey, a este cautivo de la separación
le llegó lo que del fuego le llega a una brizna de paja.
No te duermas, que Hafez llegó a la corte de la aceptación
por la letanía de medianoche y la lección de la mañana.
Interpretación del fal
Este es un fal muy bueno y una promesa de victoria: los nudos se desatan, se te hará justicia y llega aquel a quien esperabas. A quien los malintencionados arrojaron al pozo le espera la cumbre, y los engañadores quedarán al descubierto. Esta apertura es la recompensa de tus oraciones de la noche y tu esfuerzo de la mañana; no los abandones.