Gazal 69: No hay nadie que no haya caído ante esa doble cabellera
کس نیست که افتادهٔ آن زلف دوتا نیست
در رهگذر کیست که دامی ز بلا نیست
چون چشم تو دل میبرد از گوشه نشینان
همراه تو بودن گنه از جانب ما نیست
روی تو مگر آینهٔ لطف الهیست
حقا که چنین است و در این روی و ریا نیست
نرگس طلبد شیوهٔ چشم تو، زهی چشم
مسکین خبرش از سر و، در دیده حیا نیست
از بهر خدا زلف مپیرای که ما را
شب نیست که صد عربده با باد صبا نیست
بازآی که بی روی تو ای شمع دل افروز
در بزم حریفان، اثر نور و صفا نیست
تیمار غریبان اثر ذکر جمیل است
جانا مگر این قاعده در شهر شما نیست؟
دی میشد و گفتم صنما عهد به جای آر
گفتا غلطی خواجه در این عهد وفا نیست
گر پیر مغان مرشد من شد چه تفاوت
در هیچ سری نیست که سری ز خدا نیست
عاشق چه کند گر نکشد بار ملامت
با هیچ دلاور سپر تیر قضا نیست
در صومعهٔ زاهد و در خلوت صوفی
جز گوشهٔ ابروی تو محراب دعا نیست
ای چنگ فروبرده به خون دل حافظ
فکرت مگر از غیرت قرآن و خدا نیست
No hay nadie que no haya caído ante esa doble cabellera;
¿en el camino de quién no hay una trampa de desgracia?
Puesto que tu ojo roba el corazón a los que viven retirados,
seguirte no es pecado de nuestra parte.
Tu rostro es sin duda el espejo de la gracia divina;
en verdad es así, y no hay en ello fingimiento ni hipocresía.
El narciso pretende el modo de tu ojo. ¡Qué ojo!
El pobre no tiene juicio en la cabeza ni pudor en la mirada.
Por Dios, no te arregles el cabello, que para nosotros
no hay noche sin cien pendencias con la brisa.
Vuelve, que sin tu rostro, vela que alumbra el corazón,
no hay rastro de luz ni de alegría en el festín de los compañeros.
Cuidar de los forasteros deja buena fama;
querida, ¿acaso no existe esa norma en vuestra ciudad?
Ayer se iba y le dije: ídolo mío, cumple tu promesa.
Dijo: te equivocas, señor; en estos tiempos no hay lealtad.
Si el anciano mago se hizo mi guía, ¿qué más da?
No hay cabeza en la que no haya algún secreto de Dios.
¿Qué hará el amante si no carga con el peso del reproche?
Ningún valiente tiene escudo contra la flecha del destino.
En el claustro del asceta y en el retiro del sufí
no hay más nicho de oración que el rincón de tu ceja.
Tú que hundiste las garras en la sangre del corazón de Hafez,
¿no piensas acaso en el celo del Corán y de Dios?
Interpretación del fal
No eres el único atrapado en este apego, y no puede llamarse culpa tuya. Sin esa persona tus reuniones no tienen vida, y esperas su regreso. No te apoyes demasiado en promesas y soporta el reproche ajeno: no se escapa de lo destinado. Pídele que te trate con justicia y bondad.